- Los primeros intentos de comunicación de un
bebé no pueden ser con palabras, son solamente no verbales.
Él no puede decir que se siente feliz, pero puede sonreír.
No puede decir que se siente triste o enojado, pero puede
llorar. Si sus sonrisas reciben respuesta, pero el llanto se
ignora, puede recibir el dañino mensaje de que solamente es
digno de amor y cuidados cuando está feliz. Los niños que
reciben continuamente este mensaje a través de los años, no
pueden sentirse verdaderamente amados y completamente
aceptados.
- Si los intentos de un niño de comunicar
tristeza o enojo son ignorados continuamente, no puede
aprender como expresar estos sentimientos en palabras. El
llanto debe recibir una respuesta apropiada y positiva para
que el niño vea que todos sus sentimientos son
aceptados. Si sus sentimientos no son aceptados y el llanto se
ignora o se castiga, el niño recibe el mensaje de que la
tristeza y el enojo son inaceptables, no importa como lo
expresen. Es imposible para un niño entender que expresar la
tristeza o el enojo puede ser aceptable si usa las palabras
apropiadas, una vez que es mayor y es capaz de usar dichas
palabras. El niño sólo puede comunicarse de la forma que le
es posible en ese preciso momento; sólo puede lograr lo que
se le ha dado la oportunidad de aprender. Cada niño hace lo
mejor que puede, de acuerdo a su edad, experiencia y
circunstancias presentes. ¡Es totalmente injusto castigar a
un niño por no hacer más de lo que es capaz de hacer!
- El niño que ha recibido el mensaje de que
sus padres sólo responden cuando es "bueno" empezará
a ocultar las "malas conductas" y los
"malos" sentimientos de otros, y aún de el mismo.
Se pueden convertir en adultos que suprimen las emociones
"malas" y son incapaces de comunicar el amplio rango
de sentimientos humanos. De hecho existen muchos adultos que
se les dificulta expresar enojo, tristeza y otros
"malos" sentimientos de una forma adecuada.
- El enojo que no puede ser expresado en la
infancia temprana, no simplemente desaparece. Se reprime y va
creciendo con los años, hasta que el niño no lo puede
contener más, y yaes suficientemente mayor para no temerle a
los castigos físicos. Cuando este enojo contenido es
liberado, los padres pueden quedarse perplejos. Han olvidado
los cientos o miles de momentos de frustración que han
llenado este contenedor a través de los años. El principio
psicológico de que "la frustración lleva a la agresión"
nunca es visto más claramente que en la rebeldía final de un
adolescente. Se debe ayudar a los padres a entender cuan
frustrante puede ser para un niño sentirse
"invisible" cuando el llanto es ignorado, o sentirse
desvalido o descorazonado cuando sus intentos para expresar
sus necesidades y sentimientos son ignorados o castigados.
- Todos nacemos sabiendo que cada sentimiento
que tenemos es legítimo. Pero gradualmente perdemos esa
creencia si sólo nuestro lado "bueno" tiene una
respuesta positiva. Esto es una tragedia, porque es solamente
cuando nos aceptamos a nosotros mismos y a otros, a pesar de
los errores, que podemos tener relaciones verdaderas. Si no
somos amados y aceptados por completo en la niñez, nunca
aprenderemos cómo se siente ser aceptado o cómo comunicar la
aceptación a los demás, no importa cuanta terapia tengamos,
cuanto leamos ó cuanto pensemos al respecto. ¡Que fáciles
serían nuestras vidas si simplemente hubiéramos recibido
amor incondicional desde el nacimiento!
- Los padres que se preguntan si deben
responder al llanto, pueden pensar en sus respuestas en
situaciones similares. Pueden considerar apropiado ignorar el
llanto de un niño, y sentirse intensamente enojados si su
pareja ignora sus intentos de conversar. En nuestra sociedad,
muchos parecen creer que una persona debe tener cierta edad
antes de tener el derecho a ser escuchado. ¿Qué edad podría
ser? Los bebés y los niños no son menos personas sólo
porque son pequeños y desvalidos. Entre más desvalido es
alguien, más se merece nuestra compasión, atención y
asistencia.
- Si a los niños se les enseña con el
ejemplo que las personas desvalidas deben ser ignoradas,
pueden perder la compasión hacia los otros con la que todos
los humanos nacemos. Si cuando son infantes desvalidos, sus
llantos son ignorados, empezarán a creer que es la forma
apropiada de responder a los más débiles. Sin compasión, se
fijan dificultades posteriores y aún violencia. Aquellos que
se preguntan por qué un criminal violento no tiene compasión
por sus victimas, necesita considerar dónde y cuándo perdió
la compasión. La compasión está ahí al nacimiento, y no
desaparece de la noche a la mañana. Es robada, a través de
la indiferencia y los castigos, gota a gota, hasta que se ha
ido. La pérdida de la compasión es la tragedia más grande
que le puede ocurrir a un niño.
- Cuando un niño aprende del ejemplo de sus
padres, que es apropiado ignorar el llanto de un niño,
naturalmente tratará a sus propios hijos de la misma manera,
a menos que otros intervengan. La crianza inadecuada continúa
a través de generaciones hasta que experiencias nuevas
cambian esos patrones. ¡Sería mucho más fácil para un
padre haber aprendido en la niñez como tratar a su propio
hijo! Quizá el ciclo de la crianza inadecuada se detenga
cuando los espectadores no pasen de largo ante un niño
angustiado sin detenerse a ayudar. Esta será quizá la
primera vez que se le ha dado al niño el mensaje de que sus
sentimientos son legítimos e importantes, y este mensaje crítico
puede ser recordado después, cuando tenga a su propio hijo.
- El llanto es una señal proporcionada por la
naturaleza cuya función es perturbar a los padres para que
cumplan las necesidades de los niños. Ignorar el llanto de un
niño es como ignorar una señal de alerta de un detector de
humo porque creemos que es perturbador. Esta señal pretende
perturbarnos para que atendamos algo que es importante. Sólo
una persona sorda ignoraría un detector de humo, y muchos
padres hacen oídos sordos a los llantos de un niño. El
llanto, al igual que un detector de sonido fuerte, pretende
capturar nuestra atención para que atendamos necesidades
importantes del niño. No tiene sentido pensar que la
naturaleza proporcionaría a todos los niños una señal usada
de manera rutinaria sin ningún propósito.
- Los padres que responden sólo a la
"buena" conducta, creen que están entrenando al niño
para quese porte "mejor". Y ellos mismos sienten más
deseos de cooperar cuando son tratados con amabilidad. Es como
si los niños fueran vistos como una especie diferente, que
opera bajo diferentes principios de conducta. Esto no tiene
sentido, porque sería imposible identificar un momento
preciso en el que los niños cambien súbitamente y operen
bajo los principios de los "adultos". La verdad es
mucho más simple: los niños son seres humanos que se
comportan con los mismos principios que otros seres humanos.
Al igual que el resto de nosotros, ellos responden mejor a la
amabilidad, a la paciencia y el entendimiento. Los padres que
se preguntan el porqué de la "mala conducta" de los
niños, deben detenerse y preguntase ellos mismos: "¿Me
dan ganas de cooperar cuando alguien me trata bien, o cuando
alguien me trata de la forma en que he tratado a mis
hijos?"
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